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Desganas. Mario Benedetti.

BENEDETTI

Si cuarenta mil niños sucumben diariamente
en el purgatorio del hambre y de la sed
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una a las almas
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes y más pobres
ya es bastante grave
que un solo hombre
o una sola mujer
contemplen distraídos el horizonte neutro
pero en cambio es atroz
sencillamente atroz
si es la humanidad la que se encoge de hombros.
Mario Benedetti

La sabiduría de Regina Brett, de 90 años

De “The Plain Dealer” Cleveland, Ohio.  

Para celebrar la llegada a mi edad avanzada, una vez escribí las 45 lecciones que la vida  me ha enseñado. Es la columna más solicitada que jamás había escrito”

1. La vida no es justa, pero aún así es buena.

2. Cuando tengas duda, sólo toma el siguiente paso pequeño.

3. La vida es demasiada corta para perder el tiempo odiando a alguien

4. Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo. Tus amigos y familia sí. Mantente en contacto.

 5. Liquida tus tarjetas de crédito cada mes.

6. No tienes que ganar cada discusión. Debes estar de acuerdo en no estar de acuerdo.

 7. Llora con alguien. Alivia más que llorar solo.

 8. Está bien si te enojas con Dios. Él lo puede soportar.

9. Ahorra para el retiro comenzando con tu primer cheque de nómina.

10. Cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil.

11. Haz las paces con tu pasado para que no arruine el presente.

12. Está bien permitir que tus niños te vean llorar.

13. No compares tu vida con otros. No tienes ni idea de lo que se trata su travesía.

14. Si una relación tiene que ser secreta, no debes estar en ella.

15. Todo puede cambiar en un parpadear de ojos. Pero no te preocupes, Dios nunca parpadea.

16. Respira profundamente. Esto calma la mente.

17. Elimina todo lo que no sea útil, hermoso o gozoso.

18. Si algo no te mata, en realidad te hace más fuerte.

19. Nunca es demasiado tarde para tener una niñez feliz. Pero la segunda depende de tí y de nadie más.

 20. Cuando se trata de perseguir aquello que amas en la vida, no aceptes un ” no” por respuesta.

21. Enciende las velitas, utiliza las sábanas bonitas, ponte la lencería cara. No la guardes para una ocasión especial. Hoy es especial.

22. Prepárate de más, y después sigue la corriente.

23. Sé excéntrico ahora. No te esperes a ser viejo para usar el morado.

24. El órgano sexual más importante es el cerebro.

25. Nadie está a cargo de tu felicidad, más que tú.

26. Enmarca todo llamado “desastre” con estas palabras: “En cinco años, ¿esto importará?”

27. Siempre elige vida.

28. Perdónale todo a todos.

29. Lo que las otras personas piensen de ti no te incumbe

30. El tiempo sana casi todo. Dale tiempo al tiempo.

31. Por más buena o mala que sea una situación, algún día cambiará.

32. No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace.

33. Cree en los milagros.

34. Dios te ama por lo que Dios es, no por lo que hayas hecho o dejado de hacer.

35. No audites la vida. Sólo llega y aprovéchala al máximo hoy.

 36. Llegar a viejo es mejor que la alternativa— morir joven.

 37. Tus niños sólo tienen una niñez.

38. Todo lo que verdaderamente importa al final es que hayas amado.

39. Sal todos los días. Los milagros están esperando en todas partes.

40. Si todos apiláramos nuestros problemas y viéramos los montones de los demás, rápido arrebataríamos de regreso los nuestros.

41. La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.

42. Lo mejor está aún por llegar.

43. No importa cómo te sientas… párate, arréglate y preséntate.

44. Cede.

45. La vida no está envuelta con un moño, pero sigue siendo un regalo. Los Amigos son la familia que nosotros mismos escogemos. Debiste elegirlos porque tienen alguna similitud contigo. 

Arrepentimiento

Yo apresaba la blanca mariposa,

persiguiéndola ansioso en el jardín,

bien al pararse en la encarnada  rosa,

o  al posarse después en el jazmín.

Miraba al sol sin que jamás su fuego

quemase mis pupilas ni mi tez ;

Que entonces lo miré con sosiego

y con la paz que infunde la niñez.

Mi vida resbalaba entre delicias

prodigadas ¡oh, madre! por tu amor ;

¡Cuántas veces entonces tus caricias

acallaron mi llanto y mi clamor!

Cuántas veces durmiendo en tu regazo

en pájaros y flores yo soñé !

¡Cuántas me diste, ¡oh madre! , un tierno abrazo

porque alegre y risueño te miré!

Mis caricias pagaste con exceso,

como pagan las flores de abril:

Mil besos ¡hay! me dabas por un beso,

por un abrazo tú  me dabas mil.

Vuelve ¡oh, madre! a mirarme con cariño,

tus caricias y halagos tórname;

yo de ti me alejé, pero era un niño

y el mundo me engañó, perdóname.

Yo pagaré tu amor con el exceso

 con que pagan las flores al abril :

mil besos te daré por un sólo beso,

por un abrazo yo te daré mil.

JOSE  DE  ESPRONCEDA.