Archivo de la categoría: Retales de la historia de mi vida.

Un deseo de mi niñez cumplido.

consol 004

Cuando era niña iba a visitar a mis tíos de Barcelona, ella era mi madrina y hermana de mi madre. Recuerdo el cariño con que me hablaba mi madrina, siempre estaba contenta, y las conversaciones interminables entre ella y mi madre. También recuerdo el vestido de mariposas que confeccionó para mí, así cómo el vestido de mi primera comunión, era una obra de artesanía.

consol 005

Nunca olvidé una flor de metal brillante encima de la mesa del comedor, además de su belleza, me llamaba la atención el hecho de que cada pétalo se podía extraer para convertirse en un cenicero. Nunca pensé que algún día podría ser mio, ellos tenían dos hijas menores que yo y naturalmente sería para ellas.
Al paso de los años murió mi tío de un infarto y ella se mudó a un pueblo cerca de una de sus hijas, entonces tuvo que venderse todos sus muebles y algunas cosas de valor. Al enterarme de eso le comenté que si algún día pensaba vender la flor yo se la compraría. Esta semana mi madrina a venido a verme y me ha regalado aquella flor tan deseada por mí. Estoy muy emocionada y sé que aparte de todos los buenos recuerdos que tengo de ella, ahora me ha hecho un regalo de incalculable valor sentimental apara mí.
002

Ella ahora tiene 79 años, está bellísima y sé que tiene muchos años por delante.
Desde aquí te doy las gracias por todo madrina. Te quiero.

Nuestro fiel amigo, Buck Gómez.

Hace muchos años, una noche mi marido (en aquel momento novio) y yo fuimos a cenar a un restaurante. Al salir nos fijamos que había un perro que perseguía a todas las personas que iban saliendo de aquel restaurante. La gente lo apartaba a patadas prácticamente y le dije a mi marido “vamos, vamos, que se nos engancha el perro y no nos lo sacaremos de encima”. Así que nos dirigimos al coche y ya teníamos al perro allí a nuestro lado. Nos lo quedamos mirando, y con sus ojitos parecía pedir ayuda, estaba supersucio, era un saco de huesos, se le marcaban las costillitas y con heridas por el cuerpo. Mi instinto me pidió acariciarlo, pero sentí asco a la vez que penita. Total que lo miramos, y decimos “nos lo llevamos?” “Y si es del restaurante?” “Y dónde lo tendremos?”. Teníamos ya el piso, pero no teníamos ni muebles, estaba vacío puesto que aún no vivíamos allí. Y mientras empezamos a pensar, dudando si era conveniente o no llevárnoslo, pros y contras, decimos: “Nos lo llevamos, le damos de comer y mañana por la mañana lo llevamos al veterinario de nuestro vecindario para que lo vea, y ya está.” Y abro la puerta del coche y pam! el perro da un bote y se sienta en mi lugar. Y yo de vuelta, sentada en la parte de atrás. Y camino de casa, le miro a los ojos al perro y él con una mirada intensa me mira a mí. Me gustaba mucho, pude ver que debajo de tanta suciedad y tristeza había un hermoso y bonito perro. No sabíamos aún si era macho o hembra. Llegamos a casa y sólo teníamos tortas con azúcar y se las dimos todas. Por la mañana dicho y hecho, fuimos al veterinario y cuando lo vió quedó desmoralizado. No llevaba microchip y su estado de salud era lamentable. Estaba deshidratado, desnutrido y su peso estaba muy por debajo de lo que debería tener. Calculó que llevaba días sin comer y que las tormentas de los últimos días las habría pillado todas. Tenía resina de pinos, pinchos, en su pelaje. Debería tener un año aproximadamente. Era macho. Y quedamos que buscaría por la zona donde lo encontramos por si alguien lo buscaba y que si en 15 días no había nada que nos lo quedáramos. Y a mí se me escapó en voz alta: “Ojalá nadie lo reclame”. Y el veterinario sonriendo me dijo: “Te has encariñado ya!, hemos de seguir el protocolo”. Las fotos tomadas en aquel momento muestran el estado lamentable que se encontraba, durante un año las visitas al veterinario fueron continuas controlando su peso y estado en general. Tenía pánico a salir a la calle y lo hacíamos tirando de él y él con la cola entre las piernas. Una vecina nuestra le tiraba comida desde su ventana porque decía que lo veía muy canijillo. Hasta que le explicamos lo que sucedía y que estaba en tratamiento. Buck, hoy es mayor, es un perro que nunca ha enfermado, feliz, con un agradecimiento infinito con nosotros. Lo más cariñoso que existe en la tierra. La única secuela que le ha quedado es el pánico a la calle, a las aglomeraciones de gente, lo tenemos que sacar a pasear en horas tranquilas. Buck, no se separa de mi cama cuando yo he estado enferma. Cuando me levanto por la mañana él está en la puerta de mi habitación para ser el primero en recibirme. Cuando nos hemos ido de vacaciones y lo hemos dejado con algún familiar, no come y se queda en la puerta de la casa todo el día esperando nuestro regreso. Buck ha visto nacer a mis tres hijas, se han criado con él, le han hecho las mil perrerías y él las adora. Hace un año le dimos un compañero de juegos, un cachorro y se pasan el día jugando y mordiéndose las patas mutuamente. Pero como iba diciendo, hace 14 años Buck volvió a vivir, y se convirtió en un bonito perro, ágil, saludable, inteligente, aunque ahora tenga achaques propios de su edad. Y humildemente os daría un consejo: Si deseáis recoger un perro de una perrera, no os quedéis con el más bonito y sano, sino al más necesitado, que como dice el título: es una experiencia muy, muy gratificante. Con él hemos vivido miles de aventuras y anécdotas superdivertidas.

Un cuadro paranormal

Abro los ojos, me acabo de despertar, estoy en mí cama, sobresaltada me levanto, corro hacia el cuadro que está colgado en la pared justo a mis píes, sale humo de él, paso la mano por encima y desaparece. Estoy temblando, pienso en el significado, ¿ qué me querrá decir ? . El cuadro refleja la imagen de Jesús , la de la Sabana Santa de Turín. Algo me dice que el humo me avisa de algo malo, seguro¡ . El cuadro procede de Rusia, traído expresamente por una persona muy creyente, pero por alguna razón a mí me inquieta. Lo llevo a un medium para que me diga su opinión.Cuando lo ve empieza a gritar espantado,¡ quitamelo de delante y deshazte de él¡,¡ es maligno¡. Agarro el cuadro y me lo llevo a casa, no sé que hacer con él. Llaman por telefono, mi padre a muerto. Lloro desesperada, pienso que el mensaje del cuadro era este. Vuevo a coger el cuadro y lo dejo en la capilla de un convento, esperando que este sea su lugar. Rezo para que su extraño poder se neutralice.